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Más que una alianza, una tradición del corazón.

El jueves 11 de enero no fue un día común en Casa Hogar Douglas. Fue el día en que la emoción se sintió en el aire desde temprano. Por octavo año consecutivo, nuestros amigos de AutoZone cruzaron nuestras puertas, recordándonos que la magia de la Navidad no termina en diciembre.

Todo comienza con una llamada. Al otro lado del teléfono, Juan Mendoza —quien ya es parte de nuestra historia— nos contacta con el mismo entusiasmo de la primera vez. No es solo logística; es el deseo de 60 tiendas coordinadas para bendecir la vida de nuestras niñas, niños y adolescentes.

El impacto detrás del camión Para nuestros pequeños, la alegría llega en forma de ropa, calzado y esos juguetes que tanto esperaban. Pero para nosotros, como institución, el momento más impactante es ver llegar ese camión lleno de víveres. Es la tranquilidad de saber que nuestras alacenas estarán llenas y que cada niño tendrá lo necesario para crecer sano.

Gracias, AutoZone. Gracias por no ser solo un logo en una pared, sino un aliado real que se organiza, se esfuerza y llega cada año para asegurar que nuestra labor continúe. Gracias por demostrar que, cuando una empresa tiene corazón, el impacto es infinito.

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