El fruto más hermoso de nuestro hogar: El regreso de Rubí
- Betty Almaraz

- 18 may
- 2 min de lectura
Hay días en los que el corazón de Casa Hogar Douglas se llena por completo de gratitud, días en los que Dios nos recuerda de forma tangible el propósito de nuestra misión. Recientemente, tuvimos el honor de recibir una visita profundamente especial: el regreso de Rubí, una mujer hermosa, madre ejemplar y un testimonio viviente de fe.
De pequeña semilla a una gran mujer
Hace muchos años, Rubí llegó a las puertas de Casa Hogar Douglas siendo apenas una niña. Aquí corrió, estudió, creció y recibió el cuidado que formaría los cimientos de su futuro. Verla cruzar de nuevo esa misma puerta, pero ahora transformada en una gran mujer, es un regalo que nos llena de un orgullo indescriptible.
Dios ha sido infinitamente bueno con ella. A lo largo del tiempo, la ha cuidado, la ha guardado bajo su sombra y la ha guiado con un amor y una misericordia inmensos, llevándola siempre por caminos de justicia.
El impacto se multiplica: Una madre que sirve con amor
Lo que más nos conmueve de la vida de Rubí es ver cómo ha decidido caminar de la mano de Dios, saliendo adelante con fortaleza y educando a sus hermosos hijos bajo esos mismos principios de fe y amor. Hoy en día, esa semilla que se sembró en su infancia ha florecido y se ha multiplicado: además de guiar a su propia familia, Rubí sirve activamente en una casa hogar en Tamaulipas, donde comparte su tiempo y conocimiento enseñando inglés y artes a las niñas.
Saber que aquella pequeña que cuidamos hoy es una madre dedicada y una maestra que inspira a otras niñas en situación de vulnerabilidad, es la prueba más hermosa de que el amor y la protección trascienden fronteras y generaciones. Su vida es una fuente de esperanza para los niños que hoy juegan en los mismos pasillos donde ella creció.
Oro por tus pasos y por tu familia
A nuestra querida Rubí: Damos profundas gracias a Dios por tu vida y por la hermosa familia que has formado. Te amamos y seguimos orando con el corazón para que Él continúe guiando cada uno de tus pasos, bendiga a tus hijos y te siga usando con poder hacia donde Él lo desee. Eres, y siempre serás, parte de la esencia de este hogar.


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